Hacer tu página web tú mismo o contratar una agencia: el costo real

Si eres dueño de negocio y estás evaluando si hacerla tú o pagarle a alguien, la pregunta real es cuánto te sale cada opción cuando sumas todo: el tiempo que le metes, lo que dejas de hacer mientras, y lo que termina costando cuando algo no funciona como esperabas.

La respuesta no es la misma para todos. Pero hay un patrón que se repite bastante seguido, y vale la pena que lo veas antes de decidir.

Las horas reales que toma hacerla y atender el negocio a la vez

Montar un sitio en un constructor como Wix o WordPress toma más horas de las que uno calcula al principio. No porque sea imposible, sino porque hay una curva de aprendizaje que nadie anuncia en el tutorial de 10 minutos.

Piensa en esto: un diseñador web con experiencia tarda entre 60 y 100 horas en construir un sitio profesional de 5 a 8 páginas. Tú, haciéndolo por primera vez, puedes triplicar ese tiempo fácilmente porque cada cosa que no sabes cómo hacer te manda a buscar un video, leer un foro y probar tres opciones distintas.

Un abogado que atiende 4 consultas al día factura alrededor de 1.200.000 pesos en ese tiempo. Si en vez de atender clientes se pone a pelear con el menú de colores del encabezado y a entender por qué el logo no queda centrado en el celular, ese tiempo tiene un costo real aunque no lo sienta como tal.

El problema no es que no puedas aprender a hacerla. El problema es que mientras aprendes, el negocio que tienes hoy sigue corriendo y exige tu atención. Las horas del día son las mismas para todos.

Una contadora independiente que trabaja con cinco empresas medianas le metió tres fines de semana a su sitio, lo publicó y un mes después descubrió que el formulario de contacto no le estaba llegando al correo. Estuvo dos semanas sin recibir mensajes de personas que intentaron escribirle. Nunca supo cuántas.

Los errores típicos que cuestan ventas

Hay una diferencia entre una página que existe y una página que trabaja para ti. Los errores más frecuentes cuando alguien la arma solo no son de diseño, son de funcionamiento.

El más caro: un sitio que carga despacio en el celular. Si alguien llega a tu página desde Instagram o Google y tarda más de tres segundos en ver algo, la mayoría se va antes de leer una sola línea. Una veterinaria en Medellín que está pagando pauta en redes y manda 300 visitas al mes a su sitio puede estar perdiendo 150 de esas visitas en la pantalla de carga, sin saberlo.

El segundo error más frecuente es el sitio que se ve bien en el computador pero está roto en el celular. Los textos se montan encima de las fotos, los botones quedan fuera de pantalla o el menú no abre. La mayoría de personas que buscan servicios locales lo hacen desde el celular, así que si el sitio no funciona bien ahí, da lo mismo que exista.

El tercero es no tener claro qué quieres que haga el visitante. Un consultorio odontológico puede tener un sitio con fotos bonitas, servicios listados y dirección, pero sin un botón de "pide tu cita" visible desde el primer momento. El paciente llega, mira y se va a buscar a alguien que le facilite dar el siguiente paso.

Y el cuarto, que muchos descubren tarde, tiene que ver con que el sitio se rompe con las actualizaciones. Las plataformas y los módulos que usaste para armarlo se actualizan solos o dejan de funcionar juntos, y de repente la galería de fotos que tenías ya no carga o el formulario deja de enviar. Si no tienes a nadie que lo revise periódicamente, puedes pasar semanas con un problema que ni sabes que tienes.

Puedes revisar en detalle qué exigirle a la agencia que contrataste para asegurarte de que esos puntos queden cubiertos desde el principio.

El costo de rehacerla bien después

Este es el capítulo que más duele, porque el gasto ya sucedió y toca hacerlo de nuevo.

Cuando alguien arma su sitio solo, invierte tiempo, aprende sobre la marcha y publica algo. Pero después de unos meses, con más criterio o porque un cliente potencial lo comentó, se da cuenta de que el resultado no está haciendo lo que debería hacer. Ahí la decisión es: sigo parcheando o lo hago bien de una vez.

El problema de rehacerlo es que no basta con cambiar el diseño. Si la estructura de las páginas está mal, si los textos no están pensados para que Google los encuentre, si las fotos pesan demasiado y frenan la carga, toca intervenir todo. Una tienda de muebles artesanales en Bogotá que armó su sitio sola tardó un año en darse cuenta de que nadie llegaba desde búsquedas en Google porque las páginas no estaban bien configuradas para aparecer en los resultados. Contratar a alguien para rehacerlo con eso en mente le costó más del doble de lo que habría costado hacerlo bien desde el principio, más el año perdido.

Y además del costo económico, está el costo de empezar de cero: volver a reunirse con la agencia, volver a explicar el negocio, volver a revisar propuestas, volver a aprobar diseños. Todo ese proceso toma tiempo que ya gastaste una vez.

Cuándo sí tiene sentido hacerla solo y cuándo no

Hacerla solo sí puede funcionar si tienes un proyecto muy pequeño, sin competencia real en Google, donde el sitio es más una tarjeta de presentación que una herramienta de ventas. Un músico independiente que quiere una página sencilla con su bio y un enlace para contratar shows, sin presupuesto y con tiempo disponible, puede arrancar con un constructor y no pasa nada.

Pero si vendes servicios o productos donde la competencia en tu ciudad o en Google es real, si dependes de que las personas te encuentren o te contacten a través del sitio, o si ya tienes un negocio rodando que requiere tu atención, hacerla tú tiene un costo de oportunidad alto.

Los constructores como Wix tienen limitaciones concretas cuando el negocio crece: los límites de un constructor como Wix son algo que vale la pena revisar antes de elegir esa ruta, especialmente si planeas usar el sitio para posicionarte en Google o para vender.

La pregunta no es si tienes la capacidad de aprenderlo. La pregunta es si ese es el mejor uso de tu tiempo ahora mismo.

El tiempo que le invertiste a evaluar opciones ya tiene valor. Si llegaste hasta aquí pensando en si contratar o no, probablemente ya tienes claro que el sitio importa para tu negocio. En SEOLab trabajamos con un modelo donde no pagas por construir, sino por mantener el sitio funcionando mes a mes, con el sitio a tu nombre desde el día uno y soporte por WhatsApp en menos de 24 horas hábiles. Si quieres revisar los números en detalle, puedes ver cuánto cuesta el diseño de una página web y partir de ahí.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo real le toma a alguien sin experiencia hacer su propia página web?

Entre 40 y 150 horas, dependiendo de la plataforma y la complejidad del sitio. Eso incluye aprender la herramienta, armar las páginas, resolver los problemas que van apareciendo y hacer los ajustes después de publicar.

¿Los constructores gratuitos como Wix o WordPress.com sirven para un negocio serio?

Para empezar con algo básico, pueden funcionar. Pero tienen límites importantes cuando necesitas que el sitio cargue rápido, que aparezca en Google o que lo puedas personalizar de verdad. Para un negocio que depende del sitio para conseguir clientes, esas limitaciones importan.

¿Puedo hacer el sitio yo y después contratar a alguien para mejorarlo?

Sí, pero muchas veces termina siendo más costoso que hacerlo bien desde el principio. Si la estructura base está mal, la intervención es mayor y el costo también.

¿Qué pasa si la agencia que contrató me entrega el sitio y después no hay quién lo atienda?

Eso pasa con frecuencia cuando el modelo de trabajo es entregar y cobrar por los cambios después. Antes de contratar, vale la pena entender quién queda a cargo del mantenimiento y en qué condiciones.

¿Qué tan seguido necesita mantenimiento una página web?

Un sitio necesita revisión periódica: actualizaciones de seguridad, revisión de formularios, corrección de problemas de carga, ajustes de contenido. Sin eso, es normal que cosas dejen de funcionar sin que nadie se dé cuenta.

¿Hay algo que sí pueda hacer yo mismo para ahorrar costos al contratar una agencia?

Sí. Tener listo el contenido (textos, fotos, información del negocio) antes de empezar acelera mucho el proceso y en algunos modelos reduce costos. La parte técnica y de diseño es donde más se nota la diferencia entre hacerlo solo y tener a alguien que ya lo ha hecho antes.

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